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La soberbia

5.10.10 Publicado por Nia Romero 0 comentarios

 No es solamente un pecado capital, en realidad tiene un fundamento más filosófico de lo que creemos.




Soberbia (del latín superbia) y orgullo (del francés orgueil), son propiamente sinónimos aún cuando coloquialmente se les atribuye connotaciones particulares cuyos matices las diferencian. Otros sinónimos son: altivez, arrogancia, vanidad, etc. Como antónimos tenemos:humildad, modestia, sencillez, etc. El principal matiz que las distingue está en que el orgullo es disimulable, e incluso apreciado, cuando surge de causas nobles o virtudes, mientras que a la soberbia se la concreta con el deseo de ser preferido a otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del Yo o Ego.

También tiene su connotación positiva que, ya en su origen latino, posee la palabra, puesto que la calificación de un acto como soberbio u orgulloso puede ser sinónimo de óptimo o de bella factura. En la filosofía Objetivista de Ayn Rand, en particular, el orgullo es una de las tres virtudes principales y se define como estima apropiada de sí mismo que proviene de la ambición moral de vivir en plena consistencia con valores personales racionales. 
Para Nietzsche el orgullo es una virtud elevada, propia de hombres superiores, la cual conduce a una honestidad absoluta consigo mismo (lo cual hace imposible cualquier trampa o acto deshonesto), valentía y superación constante siempre buscando estar por encima de los demás y no ocultarlo ante nadie. El orgullo es el prinicipal enemigo del ser humano el cual nos lleva a terminar con nuestras vidas y las de nuestros seres queridos apartando a si nuestros sentimientos de la realidad.

Tan sólo recordemos que todos necesitamos de todos. Nadie es indispensable de manera individual, somos indispensables como conjunto, como unidad.

Mañana hablaré de esa concepto Ego, desde el punto de vista de los grandes pensadores iluminados.

Namaste-

La problemática del cambio

14.5.10 Publicado por Nia Romero 0 comentarios

Cambiar cuesta. Es avanzar hacia nuevas decisiones que nos podrán costar las amistades, el trabajo y hasta la familia.
Este estudio del cambio y su repercusión, comenzó con Aristóteles.-
Aristóteles fue un pensador con espíritu empirista, es decir que buscó fundamentar el conocimiento humano en la experiencia. Una de las primeras preocupaciones fue encontrar una explicación racional para el mundo que lo rodeaba.

Los presocráticos se percataron de que lo que nos rodea es una realidad diversa que se halla en continua y perpetua transformación.
Heráclito de Éfeso considera que todo se halla en perpetuo cambio y transformación; el movimiento es la ley del universo.
Parménides, al contrario, opina que el movimiento es imposible, pues el cambio es el paso del ser al no ser o la inversa, del no ser al ser. Esto es inaceptable, ya que el no ser no existe y nada puede surgir de él.

Platón, supone una especie de síntesis, es decir, una unión o una suma de estas dos concepciones opuestas: la de Heráclito y Parménides. Por un lado tenemos el mundo sensible, caracterizado por un proceso constante de transformación y, por el otro, tenemos el mundo abstracto y perfecto de las Ideas, caracterizado por la eternidad y la incorruptibilidad.

Tal como lo mencionaba en el autodestino.
Pero el hecho de cambiar siempre es consciente, siempre hay un detonador que nos lleva a una nueva forma de ver la vida y tomar voluntaria o involuntariamente una decisión, como el aceptar la muerte.

Aristóteles también hizo mella en la metafísica, pero lo retomaremos en otro momento.
Mientras, hablemos de que así como en la naturaleza hay diversas formas de metamorfosis, los humanos dependemos de nuestra capacidad de cambio mental y espiritual para materializar las demás etapas de cambio.

Yo decreto la abundancia para todos ustedes, que es el único cambio universal que nos corresponde, y en lo que ustedes dejan que eso pase, manténganse preparados para más cambios en su vida, pues es natural.
Lo dijo Aristóteles. :D

Del Tener al Poder

29.4.10 Publicado por Nia Romero 0 comentarios

Actualmente estamos muy preocupados... acerca de lo que sea. Lo que tenemos, lo que no tenemos; lo que podemos hacer y lo que no, por la familia, por la ecología, por el mundo, por nosotros mismos.
Pero tal ves estamos un poco equivocados acerca de estos verbos.
Tener y Poder son vacíos tan grandes que nunca serán llenados.
En el budismo se explica esto como la insatisfacción.
Nuestra naturaleza es de insatisfacción ya que nunca alcanzamos el estado de plenitud total.
Aquí un breve ejemplo que mi entrenador Upecchamati dijo:
"Imagina una tarde soleada pero sin calor, una tarde donde tu familia se fue a sus diligencias y estas solo en casa. La calle esta tranquila, los perros duermen, el teléfono reposa, tú no tienes cosas pendientes, deudas por pagar, cosas por hacer.
La casa esta limpia y en orden, los niños duermen, tienes salud, tienes dinero, tienes trabajo, tienes lo que debes tener y el sentimiento de paz te invade.
Caminas hacia la sala y un cálido y fresco rayo de sol ilumina tu sillón favorito.
Has estado leyendo un libro tan bueno como hace mucho no encontrabas, y este es el momento perfecto para continuar con tu lectura. Acurrucado en tu sillón, con una obra literaria de compañía y unos minutos de sana soledad.
Y aún cuando todo parece pleno, tu naturaleza insatisfecha te dice: -este momento sería aún más perfecto, con un tacita de té.... -Ay! como me gustaría estar en este momento frente a una alberca con una piña colada"

Seguramente el día pasa sin disfrutar lo que sí tenemos, lo que sí podemos hacer.
Aprendamos a vivir cada instante, y no como es tan clichado " como si fuera el último". Disfrútenlo como si fuera el primero de muchas perfecciones en su vida.

Cada minuto es lo que debe ser y no más. Solo nos falta lo que no conocemos. Todo lo demás, lo tienes.
Pídelo, y lo tienes.

NAMASTE

El Autodestino

11.12.09 Publicado por Nia Romero 0 comentarios


El destino, ¿se construye o se llega a éste?...
Escuché hace poco de una extraña que no podemos ser tan omniscientes ni tan poderosos como para fijar nuestro futuro, podremos hacer muchas cosas hoy para asegurar un mañana pero en realidad, no tenemos la última palabra.

Otra persona mencionó antier que si no somos capaces de al menos decidir nuestra vida a pesar no decidir nuestro naciemiento y muerte, entonces sólo somos unos títeres viviendo en una caja sin sentido alguno.

Hace mucho una guia me dijo que en realidad lo decidimos todo pero a un plano más elevado, amplio y espiritual.
Es decir imagina que estas en una esfera que significa la vida pura, la energia pura, el infinito abstracto, la nada completa... tú aún no eres persona, humano, perro o algun otro tipo de vida que reconozcas, pero eres.
Muchos le llaman el origen de las cosas, o la fuente infinita, otros más normales le llaman Dios.
Estando ahí, tú estudias tu ser sin apego ni orgullo, así tú decides para tí mismo lo que necesitas aprender, y decides dónde nacer, con quiénes, cómo, cuánto tiempo vivir, qué errores cometer, hasta qué punto trascender...
Si estas en contacto con otros seres, haces un pacto de modo que las personas que hoy te hacen la vida imposible no son más que seres con los que pactaste un aprendizaje en el más allá.

En fin, esta teoria podría ser en punto neutral a las dos primeras posturas: Sí elegimos nuestro destino, no somos títeres de nadie y mientras seamos humanos atrapados en un cuerpo fisico no somos tan poderosos como creemos.
Nuestra fuerza proviene de una fuente importante, y nuestra espiritualidad proviene de ese sol invisible que nos recarga de vida y energía.
No importa cuál sea tu creencia religiosa... Se que para muchos saberse en antes de la vida que conoces formandote un destino suena imposible, pero al menos todos podemos coincidir que la espiritualidad existe.

Como materia eterea, como práctica psicológica, como un fundamento antropologico: Existe.
Cómo vas a utilizar el destino es la pregunta: A tu favor, o en tu contra?