La existencia del ser humano, únicamente le sirve al ser humano. No puedo pensar en una razón de ser o un "para qué" concreto que no sea beneficiarse a sí mismo y/o a otros seres humanos. Aquel que se crea altruista y tenga una "misión de vida" sólo irá a remediar todas las metidas de pata de los de su misma especie, o en su defecto, querrá controlar las fuerzas naturales que han regido a la tierra desde su nacimiento a pesar de que sea su mejor intensión.
Cada vez que intentamos defender una idea ecologista, el humanoide piensa: "Por el bien de tu propia especie... Para las generaciones venideras...Porque si nos acabamos los recursos, no podremos sostener nuestra vida en la tierra"
A mi parecer todas estas frases son patrañas. Deberíamos sentirnos merecedores de la vida en la tierra, con la misma libertad y sencillez que lo hace una jirafa, un pato, un ácaro. Pero el merecer es más una cuestión de actuar, de causa y efecto, de karma. Y muy en el fondo, sabemos que no lo merecemos. Por eso nos hemos creado salvadores y mesías de nuestras almas, para sentir que podemos estar aquí.
Somos muy soberbios como para aceptar la fuerza destructiva con la que nacemos; envenenamos cualquier ambiente por más perfecto que sea, forzando al sistema, a girar al rededor de nuestras necesidades o beneficios. No sabemos compartir, no sabemos cuidar, o respetar o dejar vivir.
Nuestra incapacidad de admitir la responsabilidad y la culpa al respecto se ha deformado hasta el punto que la desesperación nos ha llevado a alternativas tecnológicas y ambientalistas, a un discurso interno interminable sobre si somos muchos o cabemos más en el oasis del planeta tierra. Seguramente mucha parte de la población admite tales "errores" y fundamentan su existencia con bases "religiosas", porque no saben contestar nada mas que asuntos sobre Dios.
Bueno, ¿qué pasaría si mueres mañana?, la vida en la tierra continúa de manera natural y sana sin egocentrismos; es más, todos los humanos se pueden morir mañana dejando sus teles de plasma full HD, smartphones, celdas fotovoltáicas, carros híbridos y todo ese autoengaño sobre lo que "contamina menos". El mundo seguirá vivo sin que tú estés ahí para contemplar cómo se regenera, y se adapta. Al planeta no le importarán tus creencias religiosas ni lo mucho o poco que hayas hecho por él. Pero he de decir que si yo fuera Gaia, madre naturaleza, sentiría un gran alivio de que la especie humana desaparezca.
